info@sagradocorazonvt.edu.com.ar | 03462 - 421174

INICIO NOVEDADES

Nuestro Lema 2017

15/Mar/2017

Imágen Destacada

Ser hermanos entre todos es el ideal que nos propone Jesús para vivir el mandamiento del amor. Por la gracia divina del bautismo ya hemos sido constituidos como hermanos. Pero ahora nos toca a cada uno vivir esta realidad, con el ejercicio coherente de nuestra libertad.  

En el proyecto original de Dios siempre ha estado la fraternidad. Aunque también desde el primer momento está en peligro la hermandad, por el desorden de las pasiones que se rebelan contra el orden querido por Dios.

Nosotros buscamos reflexionar para comprometernos en generar y vivir la fraternidad, como hijos del Padre, que es la fuente de la unidad. Por tanto a medida que vayamos desgranando los distintos puntos tratemos de crecer como hermanos. Sólo aquello que conocemos podemos integrarlo en un todo coherente. Así nos adentramos en el tema señalando que:

1. La fraternidad supone tener un mismo origen:

Hemos salido de las manos y el Corazón del Padre, que a cada uno nos ha creado en forma personal y nos ha hecho a su imagen y semejanza.Somos sus hijos y,aunque seamos diferentes, tenemos un mismo origen. Por Cristo “hemos recibido la filiación” (Ga 4,5). Somos hijos en el Hijo. Jesús se ha hecho uno de nosotros para enseñarnos a ser hermanos. Ha tomado nuestra condición, ha nacido en una familia, ha formado una comunidad… para trasmitirnos la vivencia de la fraternidad.  Es el Espíritu Santo quien reúne a los apóstoles después de la ascensión para luego enviarlos a todo el mundo; pero aunque estén dispersos físicamente viven la unidad fraterna.  

2. La fraternidad requiere vivir con los otros:

Cada prójimo se convierte en nuestro hermano. Juntos estamos llamados a orientarnos hacia el Padre. El otro me muestra dimensiones de la filiación que tal vez yo todavía no haya descubierto o vivido. El otro me ayuda a conocerme.  Caín es agricultor y Abel es ganadero,aparentemente están bien separados los roles y funciones.Sin embargo Caín no soporta que su hermano sea bueno pues él es un tacaño a la hora del encuentro con Dios. Así Caín llega al extremo, por envidia, dematar a su hermano.  Es la generosidad en la entrega, en todos los sentidos, la que engendra en forma continua la fraternidad. No es suficiente ni garantía que nazcamos de la misma madre y padre. Es la conquista de la libertad la que nos permite elegir al otro como hermano y hacernos cargo de él.

3. La fraternidad nos exige responsabilidad:

Nos llama a salir de la distracción, haciendo cómo que el otro no existe o autoconvenciéndonos de que no nos necesita o de que se las arreglará sólo. Tal vez esta forma de ser es fruto de la propia soledad, pensando que Dios no está en nuestra vida y que, por tanto, no hay remedio a nuestros males. Esta actitud es propia de los racionalistas, que para todo tienen una explicación, menos para el sentido último de la vida, pues escapa a su capacidad de comprensión.  La responsabilidad está referida a las personas que están a nuestro lado. Es un reduccionismo acotarla a la eficacia y eficiencia en el trabajo.

4. Vivir la filiación nos exige vivir la fraternidad:

Parecen las dos caras de la misma moneda. Por el Bautismo todos somos hijos del Padre, pero nos llama a vivir la fraternidad y lo deja librado a nuestra libertad. Cualquier vocación cristiana supone un encuentro con Dios y con los otros,pues en la mesa del Padre también están los hermanos. El Padre siempre reserva un puesto para el hermano, al que espera y sale a recibir. “El Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños” (Mt 18,14).  Cuando vivimos la verdadera fraternidad tenemos las mismas actitudes del padre hacia el hermano necesitado.

5. La corrección con caridad es fraternidad:

Dejar en el error a quien se equivoca es abandono y desinterés, que se puede deber a la cobardía o la comodidad, pero que no tiene justificación en nombre de la tolerancia. Siempre podemos rezar por los que están equivocados.Sin hacer alarde de nada los demás necesitan de nuestro testimonio, que siempre tiene que ser una llamada silenciosa a la autenticidad. “¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Deja que te saque la paja de tu ojo”, si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mt 7, 45).Debemos cuidar que los defectos que vemos en los demás no sean proyecciones de nosotros mismos. Es una necesidad imperiosa examinarnos antes de ir a corregir, para que el problema que veo en los otrosno tenga el origen en mí mismo. 


COMPARTE